Paul Muguet


PARAÍSO EN SOMBRA
Paul Muguet, Rocío Asensi y Fernando García Correa
Celda Contemporánea / formato 3. Universidad del Claustro de Sor Juana México D.F. 13/07 > 4/10 2014

Curaduría: Berta Kolteniuk

ESENCIAS E IDEACIONES PRESENTES

Por Belén Moro

Los tres artistas reunidos en la exposición Paraíso en sombra, producen obras que evidencian la relación del hombre con el principio de aprehensión del universo y de su ser presente, es decir su conciencia y representación de la realidad metafísica en el tiempo y espacio que les toca vivir. La intención introspectiva, tanto intelectual como espiritual, de buscar el origen o esencia de las cosas es la que genera el impulso para luego transformarlas o representarlas en signos (imágenes, palabras, sonidos, gestos, etc.). Podría interpretarse este acto como la ideación que el filósofo alemán, Max Scheler analiza en su conferencia sobre El puesto del hombre en el cosmos. La ideación resulta de una red de actos o prácticas de “anulación ficticia del carácter de realidad”, o de “reducción fenomenológica” para alcanzar la esencia de las ideas. El recorrido metafísico y antropológico de Scheler reúne visiones de oriente y occidente para formular una conducta ascética que le permita al hombre –en este análisis particular, al artista- resistirse al mismo tiempo que hacer conciencia de su vida.

La obra de Paul Muguet, siguiendo esta lectura filosófica, es una metáfora de lo que Scheler resume como la vieja idea de Spinoza, Hegel y otros, sobre la conciencia que el Ser primordial adquiere de sí mismo en el acto de contemplarse y saberse como hombre, en un acto de trascendencia o advenimiento donde lo creado es parte de una unidad funcional, dado que se construye a partir de la individualidad de algunos objetos o signos que representan la impermanencia de las ideas, más allá de la materialidad de las cosas. Es así que sus objetos y esculturas componen figuras abstractas o representacionales de un todo, a partir de la singularidad de un objeto o palabra determinada y conocida a priori.

Rocío Asensi también trabaja a partir de la indagación y meditación de la realidad y sus manifestaciones sociales antagonistas en el mundo occidental y oriental, reconociendo, a partir de sus viajes y experiencias la complementariedad entre ambos. La aceptación de esas realidades mediante la obra y el hacer artístico, permite otro acceso espiritual a la impresión de la vida, donde incluso los actos negativos dotan de energía al espíritu, como dice el metafísico alemán. De esta manera podemos entender al acto creativo no como una denuncia moral, sino como una intención ética o voluntad espiritual por reconocer el lugar del hombre en el universo.

Finalmente, el trabajo de Fernando García Correa se relaciona con las primeras aclaraciones que Max Scheler hace en relación a los grados o estructura del ser psicofísico para diferenciar al hombre de los demás seres vivientes con los que convive. Sin caer en un simple juego de dualidades, las obras de este artista buscan presentar las diversas formas del ser, partiendo de las experiencias afectivas e instintivas comunes entre hombres, plantas y animales, a su vez que la asociativa e intelectiva, que constituyen cualidades desarrolladas por la psique humana. Las imágenes y formas creadas establecen un puente entre las abstracciones simbólicas y las figurativas, que activa el flujo de conexiones que el espectador puede establecer al observarlas.

El artista como asceta, en un sentido actualizado de la palabra, puede enmarcarse en la charla TED que Alain de Botton titula Ascetismo 2.0, donde propone al arte y la cultura como la nueva religión. Ambos filósofos, Scheler y Botton, entienden al arte como un encuentro con las ideas más esenciales del mundo y del ser. El siglo que los separa confirma la esencia en las ideaciones presentes y pasadas.

Belén Moro
Agosto 2014