Paul Muguet


PAUL MUGUET. EL SEGUNDO SENTIDO
por Aurora Noreña

(publicado en ARTEVEN.com en julio del 2010)

En Tal Cual, novel galería (desde mayo de 2009) de la Ciudad de México, puede verse la obra reciente de Paul Muguet (1975), quien realizó sus estudios en artes visuales en la Escuela de Artes de Annecy y obtuvo su grado de maestría en la Escuela Superior de Bellas Artes de Nîmes, en Francia.

Después de múltiples indagaciones en el terreno de la pintura, el artista mexicano-francés ha decidido explorar la escultura y otros medios afines, como devenir natural de cuestionamientos originados en lo pictórico.

Durante buena parte del último decenio Paul ha trabajado con insistencia cuadros monocromos (que nos remiten a artistas como Mark Rothko y Pierre Soulages entre otros), pintados en sus costados con colores iridiscentes que se complementan o contrastan con la superficie pictórica.

A lo largo de una cuantiosa producción acotada por pocas variables, el artista fue desarrollando profundidades virtuales –y reales- a partir de las cualidades lumínicas y tonales del color y la materia, proyectando su investigación a los terrenos de la escultura y la ambientación (volumen, espacio, y poli-sensorialidad).

Pero sus exploraciones tridimensionales deben explicarse no sólo como el producto de esa prolongada transición hacia el objeto llevada a cabo por series pictóricas como: Pleromas, Persianas, y Visión Nocturna, sino también como la incorporación de estrategias creativas que buscan presentar la realidad objetual más que representarla.

En sus primeras esculturas, instalaciones e intervenciones a objetos de fines de los noventa, existía ya la inquietud por explorar las posibilidades semánticas de los objetos dentro de un sistema de relaciones, que de algún modo fue hibridando con las estrategias empleadas en su quehacer pictórico para encontrar una tercera vía metodológica.

En el compendio de obra que se exhibe desde el pasado mes de junio bajo el título de Innuendos (insinuaciones o dobles sentidos), construye la obra mediando entre presentación y representación y explorando las consecutivas significaciones de los objetos.

El público se encuentra en la galería con el cascarón en fibra de vidrio de un automóvil escala 1:1, y con una serie de seudo-relieves de palabras bifrontes (aquellas que leídas de izquierda a derecha son una cosa y leídas en el sentido inverso son otra).

El vehículo es una carrocería del Porsche Spyder 550, coche en el pereciera James Dean en 1955, reproducida en fibra de vidrio, pintada con laca y pintura automotiva y perforada a todo lo largo y ancho.

Su título: Hipnoanálisis de un psicópata criminal, corresponde parcialmente al título del libro que publicara en 1944 el psiquiatra Robert M. Lindner y que sirviera como base para el guión de la película Rebelde sin Causa.

Paul recurre no sólo a un símbolo de status social –el automóvil-, cargado de connotaciones socio-económicas, sino a un evento mítico del imaginario hollywoodense e universal, que en su momento representó la decadencia moral de los años cincuenta y la brecha e incomprensión entre generaciones, para convertirlo literalmente en una coladera y vaciarlo de cualquier sentido cultural específico.

El cascarón explora los límites de la acción artística formulándonos, a partir de su transformación en un objeto inocuo, ideas alrededor de la mudabilidad y transitoriedad no sólo del significado de los objetos sino incluso de los apegos, las exigencias sociales, y el pensamiento en la posmodernidad.

En sus serie de falsos relieves, ya que en estricto sentido son pinturas ‘caladas’ pero que por la diferenciación de planos que establecen pueden considerarse alto-relieves, drena de nuevo los contenidos para simultáneamente organizar nuevos terrenos de significación.

Los paneles y las puertas recicladas de madera con las palabras caladas utilizan una estrategia similar a la del porsche aunque difieren por partir en este caso de objetos –las palabras- sin contexto específico.

Debido a que palabras como raza o azar o ave y eva son genéricos, es decir, nociones que no nos remiten a ningún evento particular (aunque pueden existir apreciaciones subjetivas por parte del espectador), existe un vacío previo que imposibilita el drenado como tal.

En este caso la construcción de segundos sentidos se dará, más que de la aniquilación de los significados previos, de las lecturas que pueda propiciar en el espectador la asociación de ambos vocablos.

Innuendos reflexiona sobre la provisionalidad del sistema de valores en el que estamos inmersos y nos lleva a preguntarnos si los procesos de desterritorialización, y por otro lado de identificación, socialización y localización del fenómeno artístico, son dos caras de una misma moneda, o metodologías distantes que arrojan productos y posibilidades de consumo artístico totalmente diferentes.

Aurora Noreña
Julio 2010